VUELVE EL FORMATO FÍSICO… VUELVE EL CASETTE!!!!!!

  • Publicado
  • Actualizado
  • 5 minutos de lectura

VUELVE EL FORMATO FÍSICO… VUELVE EL CASETTE!!!!!!

A los más veteranos del lugar, si les hablamos de Discoplay, BID o los boletines TIPO, seguro que se les saltará una lagrimilla de nostalgia. Fueron parte de la vida de los amantes de la música de los años ochenta y noventa.
Para los más jóvenes que estéis en plan “WTF” os diré que era una revista que te llegaba cada mes a tu casa si estabas suscrito. En esa revista tenías a tu disposición toda la música que de aquella se escuchaba por la radio y se veía en la tele (sí, antes ponían música en la tele) y descubrías muchas nuevas bandas de las que no habías oído hablar en tu vida, pero que tenían unas portadas de discos tan geniales, que igual tú o un colega tuyo se pillaba uno y luego os lo pasabais.
Así muchos descubrimos a Gun‘n Roses a Nirvana a Megadeth a R.E.M a U2 a Sangre Azul a Dover y a tantos otros. Ahí podías encontrar discos de Pink Floyd, YES, Supertramp, Boston, Phil Collings, Los Secretos, Danza Invisible, La Frontera, Miguel Ríos, Victor Manuel o incluso música clásica o zarzuela.
Luego empezaron a meter lo que ahora se llama merchandising: camisetas, gorras, parches para las cazadoras y mil pijadas más.
Era una revistilla tamaño A5 de un papel muy muy fino y una impresión tipo prensa que esperabas en tu buzón cada mes y que lo único que te pedían para seguir mandándotela a casa era que compraras algo de vez en cuando.
Tengo el recuerdo de todos mis compañeros de instituto de llevar en las portadas de sus carpetas collages personalizados que hacíamos con los recortes de las portadas de los discos.
Vivíamos la música, disfrutábamos la música y descubríamos nueva música que cada vez te hacía más rico y feliz.
Llegó Napster y todo se empezó a ir al carajo. Te podías descargar la música “gratis”. Toda, sin limitaciones. Empezó a pasar que te bajabas de todo. Gigas y gigas de música que, en su mayoría no escuchabas. La tenías por tener. Y la música empezó a no tener el valor que tenía antes. ¿Por qué? Sencillo, nadie se puede descargar la música de una banda que no conoces ni nadie te ayuda a descubrir.
Ya nadie llevaba en sus carpetas los collages de carátulas porque la Discoplay y luego la BID y luego la TIPO se dejaron de imprimir y de enviar. Y luego cerraron.
Luego llegó YouTube y ya no tenías ni que descargar música. La podías oír y ver en tu ordenador cuando quisieras. Y dejaste de escuchar tanta música como hacías antes.
Luego llegó Apple Music y Spotify y ya fue el acabose. Con la promesa de que “cualquier músico puede subir su música y hacérsela llegar a cualquier persona del mundo”, todo dios empezó a enfocarse en las plataformas. Primero eran gratis para los oyentes. Luego, cuando ya tenían decenas de millones de oyentes, empezaron a cobrar. Los oyentes dejaron de comprar primero las casettes, luego los vinilos y por último los CDs. Llegó a tal punto el abandono en la compra de la música física que hoy en día, ningún vehículo moderno tiene ni un reproductor de CD. Sólo USB o bluetooth si quieres escuchar música.
Y así llevamos ya muchos años donde la música ya no son sentimientos. Son datos.
Ojo, no para todo el mundo. Resulta que la última tendencia MUNDIAL es volver a la compra de soportes físicos. Se venden vinilos, se venden CDs y OJO AL DATO, se están volviendo a vender casettes.
Y esto, ¿por qué puede ser? A ver, haz números ¿Cuántas canciones tienes en listas hechas por ti guardadas en Spotify? ¿100? ¿200? Es más, ¿cuántos títulos de canciones recuerdas?, ¿cuántos títulos de álbumes recuerdas?, ¿recuerdas el nombre de todos los artistas que tienes en tus listas?
¿Sabes por qué? Porque no tienes música. Tienes un hilo musical de fondo.
Si en vez de pagar los 10, 15, 20 euros de tu suscripción, empiezas a comprar los álbumes físicos de los artistas que te gustan, probablemente volverás a sentarte en el sofá de tu casa a escucharlo con el libreto en la mano y al cabo de un año tendrás 15 ó 20 CDs en la estantería de tu salón… que seguro que se unirán a las otras decenas que tenías guardados en alguna caja en el trastero y has vuelto a sacar. Ojo, seguro que luego lo pasas a MP3 para llevar en un pen en tu coche (como ya no tienes reproductor de CD en el vehículo…).
Pero además, cuando vayas a un concierto a un festival o a una sala y escuches a un grupo que no conocías y que te flipó como sonaba, seguro que vas a su puesto de venta de merchan y le pillas un CD para escucharlo en casa. Y les conocerás y comenzarás a seguirles y les hablarás de ellos a tus amigos y tú les pasarás su disco y ellos te pasarán los discos de otros que han descubierto de la misma manera.
¿Es esto mejor que el mundo plataformas de streaming? Ni sí ni no ni lo contrario. Es diferente. Es como ver un documental de una playa en Netflix o ir a ella en persona. No tiene nada que ver.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Franchu
    Franchu

    Síiii! Y que vuelvan los “superventas” de Arévalo y demás… qué tiempos aquéllos en los que uno ¿refrescaba? la mirada en los expositores de casetes de gasolineras! XD (Algún buen rock se movió por aquellos “circuitos”, y alguna cinta de aquellas sigue conmigo XP )…

Deja una respuesta